Estoy trastornado, y no se que habita en las afueras de esta tapia roída por el olvido, los santos se han ido después de haber visto sus fallas que en la penumbra ocultan.
Lagrimas renuentes se ocultan bajo mis parpados, cansados de compartir lugar con este par de ojos, viciosos a la luz inalcanzable que le da la vista de la alegría que se posa frente al jardín vecino, no entiendo por que viajo y no he crecido.
Falseando las pulcras satisfacciones de las palabras de antes, ¿por que no fui agua? para ser necesario a tu sed al menos, ¿por que no fui aire? para que me necesitaras un instante, fui en cambio una sombra que no alcanza tu orilla, por la radiante forma que te acompaña.
Solo, derrito las penas al calor del horno del dolor, mi soledad hoy me estrangula, imposibilitándome el sacar un grito, quizás puedas desesperadamente inhalar mi dolor cuando consumes estas palabras, mi credo ha cambiado ha desconfianza, mi fe se derrumbo como la idea de una vida nueva, no se que se remite en este tortuoso destino, que quizás mas que simple robustos regocijos, es la venida de un solsticio a mi petulante molienda de la razón perturbada, que fui y no lo he sido, solo quiero permitirme ser el fin, sin haber sido.
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